Vendimia Solidaria realizada en Marzo a semanas de haber tenido un terremoto devastador. Curicó en este evento demostró que no estaba en el suelo y que comenzaba una nueva etapa.
Profundamente indígena, se sentía ajena en ese mundo europeo. Tenía voz natural, pero le faltaba disciplina, solfeo y base musical. Nacionalista y adelantada a su época, defendió a su pueblo indígena. En barrocos escenarios europeos, se presentaba con tún
Profundamente indígena, se sentía ajena en ese mundo europeo. Tenía voz natural, pero le faltaba disciplina, solfeo y base musical. Nacionalista y adelantada a su época, defendió a su pueblo indígena. En barrocos escenarios europeos, se presentaba con túnica mapuche y trapelacuchas de plata.
María Georgina Quitral más conocida como Rayen Quitral nació en ILoca el 7 de noviembre de 1916. Al venirse a Santiago en busca de empleo comenzó a trabajar como empleada en la casa de Sofía del Campo, afamada soprano y profesora de canto
Oyendo a su empleada cantar mientras trabajaba en las labores de la casa, Sofía del Canto puso oído, advirtiendo inmediatamente las condiciones vocales excepcionales de la joven ilocana. Fue así que nació la soprano mapuche Rayen Quitral, quien debutó en un concierto en el Teatro Central de Santiago en 1937. Posteriormente en 1941 viajó a Buenos Aires donde cantó en el Teatro Colón representando a la Reina de la Noche en la ópera La Flauta Mágica de Mozart, siendo éste su rol más característico.
Su voz ya estaba empezando a ser conocida en toda Latinoamérica, residiendo durante largo tiempo en México. Fue famosa cantando en Chile Lucía de Lammermoor en 1942 e interpretando en 1943 el rol de Gilda de Rigoletto. En 1950 realizó una gira de conciertos por Italia y Francia interpretando las canciones de su sur nativo. También popularizó las canciones chilenas “La Tranquera” y el “Ayayay” que hoy se conoce internacionalmente. Rayen Quitral cantó nuevamente su rol estelar de La Reina de la Noche, en Londres, en 1951. En Inglaterra estuvo en distintas oportunidades. En una ocasión, después de un concierto fue invitada a cantar al Palacio de Buckingham. En aquella cita sorprendió gratamente al futuro Eduardo VIII de Inglaterra por el hermoso timbre de voz cantando el repertorio chileno e internacional.